Cuando el reloj marca las diez y las luces de la plaza empiezan a titilar, Paso de Ovejas se vuelve un cruce de aromas y risas. Las calles de la avenida principal siguen con el sonido de los autos que pasan y la música lejana de algún bar que aún no ha cerrado. Los puestos de comida callejera siguen encendidos, y los locales que deciden quedarse ofrecen refugio a los que buscan una mordida antes de volver a casa.
En el centro
Six Gardens se mantiene como una opción de precio medio, con platos que rondan los $100–200. El patio está iluminado por faroles colgantes y una barra que sirve tacos y una parrilla que chisporrotea hasta bien entrada la noche. Los clientes llegan después de los bares cercanos, formando una fila que se mezcla con la música de la zona. El ambiente es ruidoso pero amigable, y el personal atiende rápido, ideal para quien necesita comer antes de seguir la fiesta.
En la zona de la plaza
Brasero de Patancan atrae a un público que prefiere el sabor ahumado de la leña. El brasero está siempre encendido, y la mesa de asado muestra cortes de carne que se doran lentamente. La gente se sienta en mesas de madera bajo luces tenues, conversando mientras esperan su orden. La energía es relajada, con grupos que se quedan charlando hasta que el último cliente se despide. Aunque no se indica una hora exacta de cierre, el local suele permanecer abierto mientras la gente sigue alrededor de la plaza.
En la calle Mariano Azuela
ANTOJITOS EL "SAZON" está ubicado en C. Mariano Azuela y cierra a las 22:30 de viernes a sábado. A pesar del horario limitado, el lugar se llena de estudiantes y trabajadores que buscan una cena rápida antes de la madrugada. El menú, aunque sencillo, incluye los clásicos de la casa que los clientes recomiendan por su sabor auténtico. El interior está decorado con luces cálidas que crean una atmósfera acogedora, y el personal siempre está dispuesto a servir con una sonrisa.
La emergencia de las 3 AM
Cuando todos los restaurantes cierran, la solución suele ser una taquería callejera que se instala frente a la plaza. Estos vendedores ofrecen tacos de carne asada y quesadillas a precios bajos, sirviéndolos directamente del comal bajo la luz de un farol. El lugar está siempre listo, y la fila se forma rápidamente entre los que siguen de fiesta o los que llegan tarde del trabajo. Es la última parada para saciar el hambre antes del amanecer.

