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A tranquil view of Mérida's iconic cathedral from a picturesque city park.Destacado

Una noche en 100% al Carbón – Norte

Entre el humo del carbón y el bullicio del centro comercial, este rincón de Mérida sirve carnes que dejan huella.

A las siete de la tarde, el sonido de las mesas chocando y el chisporroteo del carbón crean una banda sonora que me recibe al cruzar la entrada de 100% al Carbón – Norte. El aroma de la carne asada se cuela entre los pasillos del centro comercial y me recuerda a una parrilla al aire libre, aunque estoy bajo techo. Un grupo de jóvenes ríe cerca del mostrador mientras una familia con niños se acomoda en la zona infantil, y yo ya siento que la noche será larga.

El restaurante está ubicado en Calle 22 #71a x 5 y 7, en la zona de San Antonio Cinta. Abre a mediodía y no cierra hasta la medianoche, lo que le permite atender tanto la comida como la cena sin prisa. La fachada destaca entre las tiendas de moda y los kioscos de electrónica. Dentro, la decoración es sencilla: mesas de madera y una barra donde el chef voltea los cortes sobre el fuego. La gente viene por la carne, pero se queda por la sensación de estar en una reunión familiar que se extiende hasta la madrugada.

El plato que define al lugar es la parrilla mixta especial. En una tabla de madera aparecen un skirt steak jugoso, un sirloin tierno y un chorizo argentino que chisporrotea al contacto con la plancha. Todo se cubre con una cremosa salsa de ajo que contrasta con la textura crujiente del chicharrón que se espolvorea al final. Cada bocado combina la intensidad del carbón con la suavidad de la carne, y el toque ahumado del chorizo le da un giro inesperado. Los comensales suelen acompañarlo con una porción de papas al estilo rústico, aunque el menú no indica precios, lo que invita a pedir sin preocuparse por la cuenta.

Entre los acompañamientos, los tacos de lengua son una opción que los visitantes repiten. Se sirven con cebolla encurtida y cilantro, y el sabor de la lengua, suave y ligeramente dulce, se equilibra con la acidez del adobo. Los mezcalitas, una mezcla de mezcal y jugo de fruta, aparecen como el trago ideal para refrescar el paladar después de la carne. En los momentos más calurosos del día, el horchata latte se vuelve popular; su cremosidad combina la tradición del horchata con el impulso del café. Los niños disfrutan de un menú especial en la zona dedicada a ellos, lo que permite a los padres relajarse mientras observan la acción en la parrilla.

Al final de la noche, cuando el último cliente se retira y el fuego se apaga, el silencio vuelve a instalarse en el centro comercial. El recuerdo del humo, el sabor de la carne y la risa de la familia que compartió una mesa persiste. Salgo del lugar con la sensación de haber vivido una comida que no solo alimenta el cuerpo, sino también la memoria de los sabores de Mérida.

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