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a group of people sitting at a table in a large roomDestacado

Wah Bao: baos y ramen que hacen vibrar el centro de Mérida

Una tarde en la calle 36, el aroma a caldo y a masa al vapor te guía a Wah Bao, donde los baos de cerdo y el ramen calientan los sentidos.

A las ocho de la noche, la calle 36 vibra con el sonido de la gente que se reúne alrededor de una pequeña barra de madera. El aire lleva una mezcla de caldo de pollo y la dulzura del vapor que escapa de una olla gigante. En la esquina, Wah Bao abre sus puertas y una fila de clientes murmura mientras esperan su turno. El aroma a soja y a pan recién horneado golpea la nariz antes de que el primer bocado llegue a la mesa.

Dentro, el espacio es compacto pero acogedor; las mesas de madera están alineadas bajo una luz tenue que recuerda a un mercado nocturno. El plato estrella, el bao de panceta, llega envuelto en papel de arroz. La panceta está caramelizada, crujiente por fuera y tierna por dentro, y se deshace al contacto con la salsa de soja ligeramente picante. Cada bocado combina la dulzura del azúcar moreno con el toque ahumado del cerdo, mientras la masa es esponjosa y ligeramente dulce. El ramen de camarones, servido a MX$150, muestra fideos al dente sumergidos en un caldo claro con trozos de camarón rosado y una hoja de cilantro que perfuma el plato.

Los baos de cerdo ofrecen una explosión de sabor. El ramen de camarones recuerda a la costa, con un caldo profundo pero ligero. El yakimeshi destaca por sus vegetales crujientes y el toque de manzana que le aporta frescura. La atención al detalle y la rapidez del servicio son apreciadas por los locales al llegar después del trabajo.

Al cerrar, la noche se vuelve más fresca y el local se vacía lentamente. Los últimos comensales siguen saboreando sus platos, y el chef, con una sonrisa, corta la última pieza de pan. Salgo de Wah Bao con la sensación de haber descubierto un rincón que combina la tradición asiática con la calidez merideña. La calle 36 sigue latiendo, pero ahora lleva consigo el recuerdo de un caldo humeante y de un bao que se deshace en la boca, una experiencia que invita a volver.

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