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Top view of homemade bread rolls on a floral tablecloth, captured in ambient lighting.Destacado

Una mañana en Antica Roma: panadería italiana con alma de Mérida

A las 7 am, el aroma de masa recién horneada llena la calle La Florida mientras los vecinos se reúnen alrededor de Antica Roma, la panadería‑restaurante que conquista paladares.

A las 7 am, la calle La Florida vibra con el perfume de pan recién horneado. Los vendedores de frutas, el sonido lejano de una bicicleta y el tintineo de tazas de café forman el telón de fondo mientras la puerta de Antica Roma se abre. Dentro, la luz natural se cuela por las ventanas y revela una fila de panes crujientes, croissants rellenos y una vitrina de pasteles que parecen obras de arte. Un cliente, con la camisa manchada de harina, comenta que el olor le recuerda a los domingos de su infancia en la casa de su abuela.

El menú, aunque italiano en esencia, abraza la tradición local. El fettuccine al pomodoro, preparado con tomates de temporada y albahaca fresca, se sirve en una fuente de cerámica que conserva el calor. La textura de la pasta es firme, el sabor se equilibra entre la acidez del tomate y la dulzura del aceite de oliva. Un comensal escribe: "El fettuccine es una explosión de sabor, la salsa abraza cada hebra como un abrazo". Otro reviewer menciona que el pan de ajo, recién salido del horno, tiene una corteza dorada que cruje al primer mordisco y un interior esponjoso que derrite la mantequilla. Un tercer cliente señala que el ambiente romántico, con luces tenues y música suave, lo hace ideal para una cita a la hora del almuerzo.

Antica Roma nació hace una década cuando el chef Mario, inmigrante italiano, decidió combinar su pasión por la pasta con la cultura de los panaderos yucatecos. La fachada de ladrillos rojos, heredada de su familia, se mantiene intacta, mientras que el interior ha evolucionado con mesas de madera y una barra donde los clientes pueden observar al panadero amasar. Se comenta que la “accesibilidad” del lugar se refleja en precios que oscilan entre 100 y 200 $, permitiendo a estudiantes y profesionales disfrutar de una comida de calidad sin romper el bolsillo.

Durante la hora del almuerzo, la terraza se llena de familias que comparten una focaccia con romero y una tabla de quesos importados. Los niños corren alrededor mientras los adultos saborean un cappuccino espumoso. Un visitante escribe: "Me encantó la fusión de sabores, la focaccia tiene un toque de miel que complementa el queso perfectamente". La atención es rápida; el personal conoce los nombres de los clientes habituales y les ofrece el pan del día sin que tengan que preguntar. Esta cercanía genera una comunidad que vuelve una y otra vez.

Al caer la tarde, el aroma del pan sigue flotando en el aire, y la luz dorada del sol se refleja en los cristales de la vitrina. Antica Roma se convierte en un punto de encuentro donde la tradición italiana y la calidez meridional se entrelazan. Salir de allí con una bolsa de pan bajo el brazo, escuchando el murmullo de la calle, deja la sensación de haber descubierto un rincón auténtico de Mérida, donde cada bocado cuenta una historia.

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