A las ocho de la noche, la calle C. 41 se llena de aromas a caldo y a soja fermentada. Dentro, la barra está ocupada por estudiantes de la UNAM y parejas que comparten una mesa larga. El sonido de los platos chocando contra la madera se mezcla con una canción de K‑pop que suena de fondo, y el vapor del ramen se eleva como una nube tibia que envuelve a los comensales.\n\nNyamNyam abrió sus puertas en 2018, impulsado por una familia que había vivido en Seúl antes de mudarse a Mérida. El local, en Francisco de Montejo III, conserva una estética minimalista: paredes blancas, luces colgantes de estilo industrial y una vitrina que muestra kimchi burbujeante. El plato estrella, el ramen de cerdo, llega en un tazón de cerámica negra; el caldo es claro pero profundo, con notas de ajo y jengibre, y los fideos al dente se enroscan alrededor de una rebanada de panceta caramelizada que cruje al morder. Cada cucharada combina la suavidad del caldo con el picante sutil del gochujang, y el huevo marinado aporta una cremosidad que equilibra el conjunto. El precio es de $120 MXN, una cifra razonable para la calidad del caldo.\n\nLos mandu al vapor, servidos en una cesta de bambú, son otro imán para los visitantes. La masa es ligera, casi translúcida, y el relleno de carne y verduras se deshace al primer mordisco, liberando un jugo que recuerda a los dumplings de la abuela. A $80 MXN, son perfectos como acompañamiento o como snack entre platos. Un cliente escribió: “El mandu me transportó a una noche de mercado en Seúl, la textura es perfecta”. Otro comentó: “El ramen tiene el equilibrio que buscaba, el caldo me dejó sin palabras”. Un tercer reseñista señaló: “El ambiente es relajado, la música y la atención hacen que vuelva cada semana”.\n\nA lo largo del día, el local se llena de gente que busca una experiencia auténtica sin tener que viajar. Los horarios de apertura, de 1 pm a 9:30 pm de lunes a domingo, permiten tanto el almuerzo como la cena. La carta, disponible en línea, incluye bibimbap a $110 MXN, kimchi fried rice y una selección de cervezas artesanales importadas que complementan los sabores picantes. Los visitantes habituales hablan de la “familia” que se forma alrededor de la barra, donde los chefs comparten anécdotas de su tierra natal mientras preparan cada plato.\n\nAl salir, el aire fresco de la noche acaricia la piel y el recuerdo del ramen sigue caliente en la garganta. La escena se repite cada noche: luces tenues, risas y el sonido de los cubiertos. NyamNyam no es solo un restaurante; es un punto de encuentro donde la cultura coreana se mezcla con la calidez yucateca, y donde cada tazón cuenta una historia que vale la pena saborear.
DestacadoNyamNyam: sabor coreano en el corazón de Mérida
Una visita nocturna a NyamNyam revela cómo el ramen y el mandu transforman la escena gastronómica de la ciudad.
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