A las siete de la tarde, el aroma a café recién hecho y cacao se cuela por la puerta de Antica Roma, una callecita de La Florida que se vuelve punto de encuentro para los que buscan un postre con alma. En la mesa de al lado, una pareja de amigos discute animadamente mientras el camarero coloca frente a ellos un plato de tiramisú, cubierto con una capa de cacao espolvoreado que parece polvo de estrellas.
El restaurante, conocido por sus pastas, guarda un secreto que muchos descubren después de la cena: su tiramisú de 120 $. La crema ligera se funde con el bizcocho empapado en licor de café, creando una textura que se deshace en la boca sin perder firmeza. Un comensario escribe: "El tiramisú es una explosión de sabor, dulce pero con el amargor justo del café". Otro visitante comenta que el postre le recuerda a los cafés de Roma, mientras otro señala que el precio es justo para la calidad que ofrece.
Antica Roma abre sus puertas a la una de la madrugada, pero la verdadera magia ocurre después de la cena, cuando el local se vuelve más íntimo. Se percibe una atmósfera acogedora acompañada de música italiana de fondo. Los clientes habituales llegan por la panna cotta de frutos rojos, pero el tiramisú sigue siendo el imán principal. Se comenta que el tiramisú de Antica Roma tiene la consistencia perfecta, ni demasiado húmedo ni demasiado seco.
La historia del lugar se remonta a una familia de inmigrantes que trajo recetas de la madre de Milán. Con el tiempo, el menú se adaptó al paladar yucateco, pero el postre clásico permaneció intacto. Los visitantes aprecian la atención al detalle, como el toque de canela que se espolvorea al final y la cuidadosa presentación del tiramisú.
Al cerrar, el sonido de los cubiertos se apaga y el aroma persiste en el aire. Salgo del local con la sensación de haber probado un pedazo de Italia en Mérida. El tiramisú no es solo un postre; es una conversación, una memoria, una excusa para volver. La próxima vez que el sol se esconda detrás de los edificios coloniales, sabes que Antica Roma te esperará con su dulce promesa.






