Volver a Restaurantes en Merida
Top view of homemade bread rolls on a floral tablecloth, captured in ambient lighting.Destacado

Descubriendo Antica Roma: tradición italiana en el corazón de Mérida

Una mañana en La Florida, el aroma del pan recién horneado y la salsa de tomate te invita a entrar en Antica Roma, el rincón italiano que conquista a locales y viajeros.

A las siete de la mañana, la calle 23 A vibra con el sonido de los pasos apresurados y el perfume del café que se escapa de la puerta de Antica Roma. Los vendedores de frutas gritan sus ofertas, pero mi mirada se fija en la vitrina donde se alinean croissants dorados y focaccias crujientes. Dentro, la luz entra por las ventanas altas y el murmullo de conversaciones en español e italiano crea una atmósfera acogedora.

El menú, accesible pero elegante, destaca el fettuccine al pesto de albahaca que llega a la mesa por 150 $. La pasta se mezcla con una salsa verde brillante, perfumada con piñones tostados y queso parmesano rallado al momento. Cada bocado es una explosión de frescura, la textura al dente contrasta con la suavidad del pesto, y el sabor se queda en el paladar mucho después de la primera cucharada. Un cliente escribe: "El fettuccine tiene un sabor auténtico que me transporta a Roma".

Otro visitante comenta que el "sangría casera es perfecta para acompañar la cena", mientras otro señala que "el ambiente romántico y la atención de Mario hacen que vuelvas". Los elogios destacan la calidad del pan, la amabilidad del personal y la relación precio‑calidad que permite disfrutar de platos de 100‑200 $ sin sentir que se paga de más. La gente vuelve por la pizza de masa fina, la ensalada caprese y, sobre todo, por la sensación de estar en una trattoria familiar lejos de Italia.

Detrás del mostrador, Mario, el propietario, comparte que abrió Antica Roma hace diez años tras estudiar gastronomía en Florencia. Su sueño era traer la cocina italiana a Mérida sin perder la esencia local, por eso incorpora ingredientes de la región, como el chile habanero en la salsa arrabiata. La historia se percibe en cada rincón del local.

Al caer la tarde, el restaurante se llena de parejas que buscan una cena íntima y de grupos de amigos que celebran con una tabla de quesos y una jarra de sangría. El servicio sigue siendo rápido, y la música suave de acordeón acompaña la conversación. Salgo del local con una bolsa de focaccia tibia y la certeza de que este pequeño pedazo de Italia ha encontrado su hogar en Mérida.

Lugares Destacados

Artículos Recomendados

También en Merida

Misma categoría en otras ciudades