A las siete de la mañana, el aroma a leña recién encendida se cuela por la calle C. 7, atrapando a los vecinos que cruzan la avenida con una taza de café en la mano. Dentro, la barra está llena de clientes que esperan sus platos mientras el sonido de los cuchillos golpeando la tabla marca el ritmo del desayuno. El mostrador de madera cruje bajo el peso de las ollas de consommé que burbujean lentamente, y una fila de tortillas azuladas se mantiene caliente en la cocina. La escena parece sacada de un recuerdo familiar, pero está viva, con risas y el chisporroteo constante de la parrilla.
Barbacoa Estilo Hidalgo nació hace más de una década, fundada por la familia Hernández que trasladó la tradición de la barbacoa de Hidalgo a la península. El menú, aunque sencillo, gira en torno a la barbacoa de borrego, cocida en un horno de tierra que conserva la jugosidad de la carne. El plato estrella, la barbacoa con consomé, llega en un tazón humeante, la carne deshebrada se deshace al tocar el tenedor y el caldo, rico en hierbas, abraza cada fibra. Por $85 pesos, la porción incluye una pila de tlacoyos rellenos de frijol y queso, acompañados de una salsa de macha que pica justo lo necesario. La textura de la carne, tierna pero con un leve crujido de la piel, contrasta con la suavidad de los tlacoyos, creando una experiencia que los locales describen como "casa y fiesta" al mismo tiempo.
Los comentarios de los comensales revelan una comunidad fiel. Una reviewer escribe: "El consommé me recordó a la sopa de mi abuela, reconfortante y lleno de sabor". Otro comenta: "Las tortillas azuladas son únicas, su color y sabor hacen que cada bocado sea una sorpresa". Un tercero menciona: "El ambiente de la mañana, con música de guitarra y el olor a carne, me hace volver cada fin de semana". Estos testimonios destacan no solo la comida, sino también la atmósfera relajada que se siente al compartir una mesa larga con amigos y familia.
A medida que el día avanza, el local se llena de estudiantes de la Universidad de la Yucatán que buscan un almuerzo rápido pero sustancioso. El menú de la tarde añade flautas crujientes y quesadillas de queso o chicharrón, perfectas para acompañar una cerveza artesanal de la zona. La variedad de salsas, desde la picante macha hasta una más suave de tomatillo, permite que cada visitante ajuste el nivel de picante a su gusto. La barra sigue abierta hasta la una, lo que convierte a Barbacoa Estilo Hidalgo en una parada obligada tanto para el desayuno como para el último bocado antes del mediodía.
Al cerrar la puerta a la una, el humo se disipa, pero el recuerdo del sabor persiste. Salgo del local con la sensación de haber sido parte de una tradición viva, con la promesa de volver a probar la barbacoa que, según los clientes, "sabe a historia". En Mérida, donde la comida es cultura, Barbacoa Estilo Hidalgo se mantiene como un refugio donde el fuego, la carne y la gente se encuentran cada sábado, creando momentos que perduran más allá del plato.






