A las diez de la noche, el sonido de la música de los bares se mezcla con el murmullo de los automóviles que aún circulan. La gente que termina de bailar en el club La Cueva sigue caminando por la avenida principal, buscando algo que sacie el hambre de la madrugada. Los puestos de tacos siguen abiertos mientras la ciudad se vuelve más silenciosa.
Taquería Montero II es el primer refugio para los noctámbulos. La taquería, ubicada en la esquina de Av. Hidalgo y calle 5, mantiene sus puertas abiertas hasta bien entrada la madrugada. El mostrador invita a probar sus tacos al pastor, cuya carne se corta al instante y se sirve con piña fresca y cebolla crujiente. Un cliente comenta que el taco de suadero, a solo MX$30, tiene un sabor ahumado que “te despierta los sentidos”. El ambiente es ruidoso pero amigable; la fila se forma rápidamente, pero el personal atiende con rapidez, y siempre hay una conversación animada entre los clientes que comparten una cerveza fría.
A pocos minutos, Munchies burger ofrece una alternativa para los que prefieren algo más contundente. Este local, situado en la calle 12, se especializa en hamburguesas gourmet y mantiene su cocina abierta hasta la madrugada. La hamburguesa “La Macuspana” combina carne de res jugosa, queso cheddar fundido y una salsa de chipotle que deja una sensación picante agradable. Los precios rondan los MX$120‑150, lo que la convierte en una opción de medio rango para la noche. Un visitante escribe que la patata frita con ajo y limón es “el acompañamiento perfecto para la hamburguesa”. El local tiene una vibra de rockero, con música alta, y suele llenarse de grupos de amigos que buscan seguir la fiesta después de los bares.
Para los amantes del mar, Mariscos La Tumbada se convierte en el punto de referencia a la orilla de la plaza central. Abierto hasta altas horas, este restaurante de mariscos sirve ceviche de camarón y camarones al ajillo, platos que llegan a la mesa con una frescura que recuerda al océano. El ceviche lleva jugo de limón, cilantro y chile de árbol, y cuesta MX$80. Un cliente menciona que el camarón al ajillo, con su mantequilla de ajo y un toque de chile, “te hace sentir como si estuvieras en la costa”. El ambiente es más relajado que el de los bares cercanos, lo que permite escuchar el murmullo de la gente que pasa por la plaza.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, la solución de emergencia a las 3 am es volver a Taquería Montero II. Con su menú sencillo pero contundente, siempre hay tacos disponibles y el personal está acostumbrado a servir a los que llegan después de la fiesta. La combinación de tacos al pastor y una botella de refresco barato hace que la noche termine con buen sabor. En Macuspana, la comida nocturna no se detiene; siempre hay un rincón donde el hambre encuentra respuesta, sea con carne, hamburguesa o marisco.




