A las ocho de la noche, el letrero de Bar El Periodista ilumina la acera de Gral. José Aguilar Barraza. La fila de clientes se extiende bajo la luz tenue; algunos llegan del trabajo, otros vienen de la universidad, y una canción se escucha desde dentro. El ambiente se siente animado y acogedor. En la barra, un grupo de amigos levanta sus vasos mientras la camarera sirve una ronda de bebidas frescas.
El interior evoca una cantina tradicional, con una barra donde el barman prepara cócteles con cuidado. El menú, aunque sencillo, destaca por su pollo frito crujiente, con un sabor jugoso y aromático. El pollo frito se recuerda por su sabor familiar y su crujiente capa. El ambiente se percibe cálido, invitando a conversaciones relajadas. Las botanas de mariscos son populares y se disfrutan hasta altas horas de la noche.
La historia del bar se remonta a 1998, cuando un grupo de periodistas locales decidió crear un punto de encuentro donde pudieran relajarse después de cubrir la noticia del día. Con el tiempo, el lugar se transformó en una parada obligada para cualquiera que busque una cerveza bien fría y una charla animada. El personal muestra atención al recordar a los clientes habituales y sus preferencias. Los baños se mantienen impecables, lo que los visitantes aprecian.
A medida que la noche avanza, la música cambia y la barra se llena de risas. Los visitantes vuelven por la combinación única de sabores y la sensación de comunidad que se respira en cada rincón. La cerveza de la casa se sirve fresca y combina bien con la botana de camarón. Cada sorbo y cada bocado refuerzan la idea de que Bar El Periodista no es solo un lugar para beber, sino un espacio donde se comparten historias.
Al salir, cuando la última canción se desvanece y las luces se atenúan, el recuerdo de la comida y las risas persiste. Bar El Periodista sigue siendo un punto de referencia en Culiacán Rosales, un refugio donde la gente se reúne para desconectar, conversar y saborear la vida nocturna de la ciudad.






