Son las ocho de la noche y el aroma de la masa recién horneada se cuela por la puerta de MANGIARE Pizza, en Anaxágoras 905. La fila se mueve lentamente, los clientes charlan en voz baja y el sonido de la campana del horno corta el bullicio de la calle. Un grupo de amigos se sienta en la barra, mientras yo observo cómo el pizzero saca del horno una pizza de higos y jamón, la piel dorada y crujiente, el queso fundido brillando bajo la luz tenue. El primer bocado es una explosión de dulzura y sal, la fruta fresca contrasta con la masa ligera, y el toque de jamón serrano le da una profundidad que me deja sin palabras.
MANGIARE no es sólo una pizzería; es un pequeño laboratorio de sabores italianos con un giro mexicano. La carta, disponible en línea, muestra una pizza capricciosa con alcachofas, jamón y aceitunas a MX$150, y una versión picante con jalapeño poppers que cuesta MX$170. Los precios se sitúan dentro del rango MX$100–200, lo que la coloca como una opción de calidad sin romper la cartera. Los clientes repiten la visita por la consistencia de la masa, que según un reseñista dice: "la base es tan ligera que parece una nube, pero con el crujido justo al morder". Otro comenta: "el equilibrio entre la dulzura de los higos y la salinidad del jamón es una sinfonía inesperada". Un tercer crítico menciona: "las jalapeño poppers le añaden el toque picante que buscaba, sin opacar el sabor del queso".
El espacio interior combina mesas de madera clara con sillas de metal negro, creando una atmósfera cómoda y sin pretensiones. La música de fondo es una mezcla de indie latino y clásicos italianos, lo que invita a quedarse más tiempo. En la pared, una vitrina exhibe empanadas y alfredo pasta, recordando que el menú no se limita a la pizza. Se destaca la calidad de los ingredientes: "se nota la frescura del tomate y la mozzarella" y "el uso de ingredientes italianos auténticos eleva cada plato". El personal, amable y rápido, sugiere el "Italian soda de pomelo" como acompañante, una bebida refrescante que complementa la grasa de la pizza.
Al cerrar la noche, la fila se hace más corta pero el ambiente sigue vivo. Vuelvo a la barra, pido una porción extra de pizza de higos para llevar y escucho al pizzero contar que abrió el local hace tres años, inspirado por viajes a Nápoles y la vibrante escena gastronómica de la Narvarte. Su historia se mezcla con la de los clientes habituales, que encuentran en cada visita una razón para volver: la masa perfecta, los toppings creativos y la sensación de estar en casa. Salgo del local con la caja bajo el brazo, la calle ya fresca, y la certeza de que volveré pronto, quizá a probar la pizza de jalapeño poppers a la luz del día.
MANGIARE Pizza demuestra que una buena pizza puede ser más que una comida rápida; es una experiencia sensorial que combina tradición italiana y audacia mexicana. Cada visita revela un detalle nuevo, desde la textura crujiente de la masa hasta la explosión de sabores en cada ingrediente. Si buscas una noche donde la pizza sea protagonista, este lugar en Narvarte te espera con la puerta abierta y el horno encendido.






