Cuando el reloj marca las 10 p.m. en Chetumal, las luces de la avenida Morelos siguen encendidas y el sonido de los autos se mezcla con la brisa del Caribe. Las calles del Centro siguen con gente que sale de bares y clubes, y los puestos de comida callejera empiezan a armar sus carritos. Aún se pueden encontrar puertas abiertas que sirven platos.
Almina, ubicada en C. José María Morelos 3, es una de esas opciones que se quedan abiertas hasta las 11:30 p.m. La vista a la bahía se vuelve más íntima bajo la luz de la calle. Pedí el risotto de atún y una copa de vino blanco. Los clientes son una mezcla de locales que salen del trabajo y turistas que buscan una cena tardía; el ambiente es relajado pero animado, con música suave que no ahoga la conversación. La atención es rápida y el pan de elote recién horneado es descrito como "imperdible".
A pocos metros, El Taco Loco Chetumal en C. José María Morelos 87 cierra a las 6 p.m., por lo que no es una opción para la madrugada. Sin embargo, muchos lo visitan antes de que los bares abran, aprovechando su precio accesible y sus tacos de pescado al estilo pil‑pil. El pil‑pil y el pan de cazón son un snack popular antes de seguir la noche. La clientela suele ser joven, con grupos que se reúnen alrededor de la barra para compartir una ronda de cervezas y tacos. El ambiente es descrito como animado y lleno de risas.
Ristorante Positano, en Av. Javier Rojo Gómez Mz 55‑II, es la opción italiana que se mantiene abierta hasta la medianoche. La puerta se abre a las 6 p.m. y cierra justo a las 12 a.m., ofreciendo una cena tardía que combina pasta y cócteles. La lasaña al horno y el cóctel de frutas tropicales son populares entre la clientela nocturna. El local tiene iluminación tenue y música italiana de fondo, creando un ambiente adecuado para parejas que buscan una cena nocturna. El servicio es cálido y atento, y el precio, aunque más alto que los tacos, se justifica por la calidad de los ingredientes.
Si la madrugada se extiende más allá de la medianoche, la realidad es que ninguno de los tres establecimientos llega a las 3 a.m. La última parada segura es Positano, que cierra a las 12 a.m.; después de eso, los viajeros suelen buscar una tienda de conveniencia o un puesto de tacos callejeros que aparecen en la esquina de la plaza. Esa es la regla no escrita de la ciudad: la comida nocturna tiene su límite, pero siempre hay algo que esperar para saciar el hambre antes de que el día vuelva a empezar.

