En Cdad. Melchor Múzquiz, después de las diez de la noche las luces de la avenida principal todavía parpadean y el sonido de los autos que regresan de la cantina se mezcla con el eco de risas lejanas. Las calles de El Aguacate siguen transitadas; los puestos de tacos cierran poco después, pero algunos locales permanecen abiertos para los que no pueden esperar al amanecer.
El Jacal Restaurante se ha convertido en mi refugio después de la fiesta. El aroma del comal y el sonido de la música regional llegan a la puerta a la una de la madrugada. La gente suele llegar en grupos de amigos que buscan una porción de carne de res al carbón y una buena cerveza. El servicio “es rápido y el personal siempre está de buen humor”. El ambiente es ruidoso pero amistoso, con mesas que se llenan de conversaciones que se alargan hasta el amanecer. No hay un horario exacto publicado, pero los clientes afirman que el local sigue atendiendo hasta las dos de la mañana los fines de semana.

Hamburguesas al carbón de Leonel y Letty abre sus puertas a las tres de la tarde los jueves y viernes, y a medio día los sábados y domingos, cerrando a las diez y media de la noche. La especialidad son las hamburguesas a la parrilla, con carne jugosa y pan crujiente. Un cliente escribió que la “hamburguesa con queso Oaxaca y jalapeños es la mejor forma de terminar la noche”. El local tiene una vibra de bar deportivo; la pantalla muestra partidos mientras los clientes comparten botellas de cerveza. Los viernes, la fila se extiende hasta la puerta, pero el servicio sigue rápido y la energía es contagiosa.
Xocolato, ubicado en la calle Francisco Murguía, es famoso por sus desayunos y sus chilaquiles, pero sus puertas se cierran a las cuatro de la tarde. Aunque no sirve después de la medianoche, lo menciono porque muchos noctámbulos lo visitan temprano para cargar energía antes de la salida nocturna. Un comentario destaca que el café de la casa “te despierta como ningún otro”. Si buscas una opción para el pre‑despertar, Xocolato es la parada obligatoria antes de que la noche tome su rumbo.
Si la madrugada avanza y todavía tienes hambre, el último recurso es El Jacal, que parece nunca cerrar por completo. Allí puedes pedir una última ronda de tacos de lengua y una cerveza bien fría antes de que el sol vuelva a salir. La combinación de comida reconfortante, música baja y la camaradería de los clientes hace que la madrugada sea más llevadera. En Cdad. Melchor Múzquiz, la comida nocturna no se detiene, y estos tres lugares son la prueba de que la ciudad sigue viva mucho después de la medianoche.




