Bacalar está recibiendo un soplo de frescura gastronómica. En los últimos meses, dos espacios han abierto sus puertas y ya aparecen en las conversaciones de los vecinos y viajeros que buscan sabores distintos sin alejarse del lago. La energía del lugar se siente en cada mesa, y aunque todavía hay pocos comentarios, la expectativa es alta.
Hijos del Cocho se instaló en Av 1 calle 28, en el barrio Mario Villanueva Madrid. Su carta se centra en mariscos y platillos típicos de la región; los primeros reseñadores destacan los aguachiles y el ceviche de camarón, acompañados de guacamole y totopos crujientes. El precio ronda entre $100 y $200, lo que lo coloca en la categoría media‑alta para la zona. El horario es amplio, de 9 am a 10 pm todos los días salvo el martes, cuando abre a partir del mediodía. La mayoría habla de la frescura del pescado y del ambiente relajado con vista al lagoon, aunque todavía no hay un consenso definitivo sobre la consistencia del servicio. La atmósfera combina una terraza abierta con una barra que permite observar la preparación de los platos, ideal para una tarde de charla y marisco.
A pocos pasos, Cheuinic abrió en Av 5 entre 22 y 24, en el corazón del centro. El concepto es más experimental: el menú incluye cauliflower tempura, pork belly caramelizado, y opciones con cactus y guayaba que sorprenden al paladar. Los críticos tempranos mencionan la textura tierna del beef cheeks y la frescura del mahi‑mahi. No se indica rango de precios, pero la propuesta parece orientada a comensales dispuestos a probar combinaciones audaces. El local funciona de 6 pm a 11 pm todos los días excepto martes, cuando permanece cerrado. La mayoría resaltan la creatividad del chef y la presentación cuidadosa, aunque algunos advierten que la carta aún está en fase de ajuste y que ciertos platos pueden variar de una visita a otra.
Ambos establecimientos comparten la ventaja de estar ubicados en zonas con fácil acceso y cerca de otras atracciones locales, lo que facilita una ruta gastronómica de tarde. Hijos del Cocho ofrece una experiencia más tradicional de mariscos, mientras que Cheuinic apuesta por la innovación y la fusión de ingredientes locales con técnicas contemporáneas. La diferencia en la cantidad de reseñas sugiere que Hijos del Cocho ya ha ganado una base de seguidores, pero Cheuinic muestra mayor potencial de sorpresa para quienes buscan algo fuera de lo común.
Si tuviera que señalar cuál de los dos tiene más proyección, inclinaría la balanza hacia Cheuinic. Su menú experimental y la apertura a reinterpretar clásicos mexicanos le dan espacio para evolucionar y captar la atención de viajeros curiosos y locales aventureros. Además, el hecho de que todavía esté afinando sus platos significa que los visitantes pueden ser parte del proceso de descubrimiento, algo que siempre resulta emocionante en una ciudad que está creciendo gastronómicamente.




