A las ocho de la noche, la calle Venustiano Carranza vibra con el sonido de cubiertos y conversaciones en tono bajo. Dentro de Ragazzi Bistro, el aroma a ajo y tomate recién cocido se mezcla con el leve perfume del pan de ajo recién horneado. Un grupo de jóvenes de la oficina de al lado ocupa la barra, mientras una pareja mayor se acomoda en una mesa junto a la ventana. La luz cálida de los focos cuelga sobre mesas de madera y crea un ambiente que invita a quedarse.
El local abrió sus puertas a las dos de la tarde y se ha convertido en el refugio favorito de quienes buscan una experiencia italiana sin salir de Aguascalientes. El dueño, un viajero que vivió varios años en Milán, decidió traer a la ciudad su versión de la trattoria familiar. Cada viernes, el personal coloca una pequeña bandera italiana en el mantel, un guiño que los clientes reconocen al instante. Los horarios amplios, de 2 PM a 11 PM de lunes a sábado y hasta 7 PM los domingos, permiten llegar tanto para la cena como para una merienda tardía.
El plato estrella, los tagliatelle al ragú, llega al cliente en un plato amplio donde la pasta se muestra perfectamente al dente, cubierta por una salsa espesa de carne que lleva notas de vino tinto y hierbas frescas. Un comensal escribe: "La salsa tiene la profundidad de un buen vino, la pasta nunca está blanda". El precio ronda los $220 MXN, lo que lo sitúa en la categoría $$ y lo hace accesible para una cena sin culpa. Otro favorito es el risotto de mariscos, cremoso y con camarones que conservan su firmeza, servido por $260 MXN. Una reseña comenta: "El risotto me recordó a la costa de Amalfi, cada bocado era una ola de sabor". Para cerrar, el tiramisú casero, con capas de bizcocho empapado en café y crema ligera, cuesta $110 MXN y suele ser el postre que los clientes piden para compartir. "El tiramisú es la mejor versión que he probado fuera de Italia", asegura otro cliente.
La atención del personal, la rapidez del servicio y la sensación de estar en una trattoria auténtica se destacan en el Bistro. Un visitante escribe: "El camarero nos recomendó el vino y explicó cada plato, se siente como en casa". Otro destaca: "El ambiente es perfecto para una cena de trabajo, sin pretensiones pero con calidad". La combinación de platos bien ejecutados, precios razonables y una atmósfera que combina lo italiano con lo local ha convertido a Ragazzi Bistro en el punto de referencia de la zona centro.
Al final de la noche, cuando la última mesa se levanta y el chef apaga la cocina, el eco de las conversaciones se desvanece y el aroma a hierbas persiste en el aire. Salir del Bistro a las once, bajo la luz tenue de la calle, deja la sensación de haber viajado sin mover los pies. La próxima vez que pases por la zona, detente en la puerta de Venustiano Carranza 213 y deja que la pasta y el risotto te cuenten su historia.
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