A las siete de la tarde, el sol ya empieza a declinar sobre la avenida Santos Degollado y el bullicio de Tangamanga se vuelve un murmullo lejano. Dentro de Las Originales, se perciben los aromas y sonidos típicos de una cocina activa. Un grupo de estudiantes de la universidad local ocupa la mesa de la esquina, mientras una familia de tres generaciones comparte risas alrededor de un plato humeante. El ambiente se llena de conversaciones y el sonido de los vasos.
En el centro de la escena está la torta ahogada, el plato estrella que ha convertido a este lugar en un referente. La torta llega cubierta de salsa de tomate, con carne de birrote y cebolla. Cada bocado combina la salsa con el pan. El precio es de $85, un valor que los comensales consideran justo para la calidad. Las flautas de pollo, servidas con guacamole y crema, cuestan $70 y son otro favorito, al igual que los carnitas al estilo tradicional, que rondan los $90.
La atmósfera del lugar refleja su personalidad. Los visitantes destacan la energía del establecimiento, la calidad de la jericalla y la consistencia de la torta ahogada, apreciando también los precios accesibles.
Detrás del mostrador, el propietario, quien heredó el negocio de su padre, mantiene viva la receta original de la torta ahogada. La historia familiar se cuenta en cada visita; los clientes habituales llegan por la nostalgia y los nuevos por la curiosidad. El menú, accesible a través de un código QR, muestra una variedad que va desde los clásicos hasta opciones más modernas, pero siempre con un enfoque en ingredientes frescos y precios que van de $1 a $100, lo que permite a cualquiera disfrutar sin preocuparse por el gasto.
Al cerrar la noche, el local se vuelve más íntimo. Las luces crean un ambiente más íntimo y la música se vuelve más suave. El grupo de estudiantes ya se ha marchado, pero la familia sigue compartiendo postre, una rebanada de pastel de tres leches. Salgo del restaurante con el recuerdo del aroma a carne asada y la promesa de volver, sabiendo que Las Originales sigue siendo un refugio donde la comida tradicional y la comunidad se encuentran en cada plato.






