A las siete de la tarde, la calle División Ote. 228 se llena de risas y el sonido de la parrilla chisporroteando. En la puerta de Los Tacos de Esme, una fila de locales y viajeros aguarda mientras el humo de la carne al pastor se mezcla con el perfume del cilantro fresco. El sol se cuela entre los puestos y el ambiente huele a maíz tostado y chile asado; la escena parece sacada de un recuerdo de infancia.
El negocio, fundado por la familia Esme hace más de una década, se ha convertido en punto de referencia para los amantes de la comida callejera. Su carta destaca el taco al pastor, la tlayuda y la birria, platos que aparecen constantemente en los comentarios de los clientes. Un visitante escribió que el taco al pastor “estalla en sabor, con la carne jugosa, la piña dulce y la salsa roja que quema suavemente”. Otro reseñó la tlayuda como “una tortilla crujiente cubierta de frijoles, queso y carne deshebrada que se derrite en la boca”. La birria, servida con consomé, recibe elogios por su caldo profundo y la ternura de la carne.
Los horarios son generosos: abre a la 1 pm y se mantiene hasta la medianoche todos los días, lo que permite llegar después de la siesta o para la cena tardía. La gente vuelve por la constancia; un cliente habitual comenta que “cada visita es como volver a casa, porque el sabor nunca cambia”. La atención es rápida, y el personal, a menudo niños de la familia, atiende con una sonrisa que hace sentir a cualquiera como parte del grupo.
Dentro, el interior es sencillo: mesas de madera gastada, paredes adornadas con fotos de la familia y una barra donde se preparan los tacos al momento. El bullicio de la cocina se mezcla con la música de cumbia que suena de fondo, creando una atmósfera que invita a quedarse. Los niños juegan mientras los adultos disfrutan de una cerveza artesanal de la región, y el sonido de los platos chocando contra la bandeja añade ritmo al lugar.
Al cerrar, el olor a carne sigue flotando en la calle y los clientes se despiden con la promesa de volver al día siguiente. La experiencia en Los Tacos de Esme no es solo comer, es compartir historias, probar recetas que se han transmitido de generación en generación y sentir el latido de Oaxaca en cada bocado. Si buscas un lugar donde la comida y la comunidad se encuentren, este es el sitio que debes visitar.






