A las siete de la tarde, el bullicio del Zócalo se desvanece mientras me acerco a la puerta de Miguel Hidalgo 1413. Un aroma a ajo y romero me recibe al entrar. Dentro, la barra está ocupada por un camarero y se escuchan conversaciones en español e italiano. La escena se siente como una pequeña trattoria escondida entre las callejuelas coloniales.
El menú destaca la pasta fresca hecha en casa. El fettuccini al ragú de conejo llega en un plato hondo con una salsa que combina tomate y vino. Cada bocado combina una textura al dente con carne tierna que se deshace. A su lado, una ensalada caprese de mozzarella de búfala y tomates rosados acompaña el plato.
Se comenta que el sabor es constante. Se dice que el fettuccini siempre llega perfecto. Se menciona que la atención es destacable. Se destaca que el ambiente nocturno hace la cena especial. La atmósfera combina la comida italiana y la oferta local, manteniendo su identidad.
Dassani nació hace una década cuando el chef italiano Marco Rossi, enamorado de Oaxaca, decidió combinar sus raíces con los ingredientes del mercado local. El ragú de conejo incluye espárragos verdes y la pasta se elabora con harina de trigo duro. La carta también ofrece una pizza de masa madre que muestra la fusión de sabores italianos.
Al cerrar la noche, alrededor de las diez, el local se vacía lentamente. El chef saluda a los últimos clientes. Salgo a la calle y el aire fresco de Oaxaca me envuelve, pero aún llevo conmigo el recuerdo del fettuccini al ragú de conejo y la sensación de haber encontrado, en medio del bullicio, un pequeño rincón de Italia.






