Mérida tiene una tradición de postres frescos que se vuelve aún más deliciosa cuando el calor sube; mi primera parada siempre es el helado que marca la diferencia. En el puesto #1 está Amorino, la referencia de la ciudad.
- Amorino – The Harbor Merida Local C111, Zona Industrial. El helado de pistacho en cono cuesta $120 y se sirve con delicadas flores de azúcar que huelen a primavera. La textura cremosa y la presentación artística hacen que sea imposible pasar sin una foto. Una clienta escribió: “El mejor pistacho que he probado, cada bocado es una sorpresa”. El único punto flaco es el precio algo elevado para una porción pequeña, pero la calidad justifica el gasto.

- Häagen‑Dazs – Fraccionamiento Altabrisa, Plaza Altabrisa, C. 7 451, Col. Altabrisa. Su sundae de chocolate con trozos de brownie llega a $130 y destaca por la intensidad del cacao. El ambiente del centro comercial mantiene el ritmo de la ciudad y el personal siempre es amable. Un visitante comentó: “El sabor es profundo, parece que usan chocolate real”. El horario amplio (11 AM–9 PM) lo hace accesible, aunque el espacio es algo reducido en horas pico.

- Pola Gelato Shop – C. 55 467D, entre 62 y 64, Parque Santa Lucía, Centro. El gelato de maracuyá cuesta $110 y sorprende con su acidez equilibrada y una crema que no se derrite rápido. El local tiene una vibra bohemia, con mesas de madera y música suave. La variedad incluye sabores exóticos como aguacate y cardamomo, pero la carta es limitada en opciones veganas.

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Dulcería y Sorbetería Colón – C. 56 474A, Zona Paseo Montejo, Centro. Su sorbete de guanábana está a $100 y se sirve en vaso de cristal con una hoja de menta. El lugar conserva un estilo clásico de los años 50, con mostradores de azulejo. Los clientes elogian la autenticidad del sabor y la atención personalizada. El punto débil es que el local se llena rápido los fines de semana, lo que obliga a esperar.
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Dairy Queen – Calle 7 #451 x 22 y 24, Local Isla 5, Col. Altabrisa. El famoso Blizzard de fresa‑banana cuesta $115 y combina fruta fresca con la cremosidad típica de la cadena. El espacio es amplio y el menú incluye donuts y frappés para acompañar. La velocidad del servicio es excelente, aunque la calidad del helado no alcanza la sofisticación de los artesanales.
Si solo puedes probar uno, ve a Amorino y déjate sorprender por su pistacho; es la experiencia que define el helado en Mérida.






