Cabo San Lucas vibra con sabores que van del mar a la sierra, y en medio de esa mezcla mi elección número uno es Herradero, un punto de encuentro en Condominios La Marina donde la margarita fresca y el molcajete de camarón son el corazón del menú (precio $1–100). El local está siempre lleno de música y baile, y la atención al detalle en cada plato me hace volver una y otra vez. #1 supera a los demás porque combina una ubicación céntrica, una carta accesible y un ambiente que siente como una fiesta permanente.
En segundo lugar está Hacienda Cocina y Cantina, situada en la Marina, a pocos pasos del mar. Su especialidad es el atún a la parrilla, servido con una salsa de cítricos que cuesta $$, y el postre de cuatro leches que muchos clientes describen como “una nube dulce”. El restaurante ofrece vistas al atardecer que convierten cualquier cena en una experiencia memorable, aunque el ruido de la zona puede ser un punto débil en temporada alta.

Mi Casa ocupa el puesto tres, en el corazón del centro. Su mole tradicional, con precio $$, destaca por la profundidad de sus sabores y la textura cremosa que solo una receta familiar puede lograr. El local también cuenta con una pequeña tienda de regalos y música de mariachi en vivo, lo que le da un toque festivo, aunque algunos visitantes sienten que el espacio se vuelve muy concurrido los fines de semana.
Campestre, número cuatro, se encuentra en Mariano Matamoros y se gana su lugar con platos caseros como los chilaquiles y los camarones al coco, ambos dentro del rango $1–100. La cocina es generosa y las porciones abundantes, lo que lo hace ideal para un almuerzo relajado. La única pega es que cierra los sábados, limitando las opciones para los viajeros que buscan cenar tarde.
En el puesto cinco está Los Tres Gallos, ubicado en el centro histórico en la esquina de Leona Vicario y 20 de Noviembre. Su especialidad es la langosta a la parrilla, precio $$, y la ensalada César servida en la mesa, una delicia que los comensales recuerdan por su frescura. El restaurante tiene una banda de mariachi que anima las noches, aunque el ambiente turístico puede resultar ruidoso para quienes prefieren tranquilidad.
Si solo puedes probar uno, elige Herradero: su combinación de ubicación, precio accesible y energía festiva lo coloca por encima de cualquier otro restaurante mexicano de Cabo.






