#1 HELADOS ROSA NEGRA AZTLAN Ubicado en la calle principal de Reynosa, este puesto se ha convertido en referencia para los amantes del helado artesanal. Su sabor estrella es la “Rosa Negra”, una mezcla de frutos rojos con un toque de chile que cuesta $55 y deja una sensación fresca y picante al mismo tiempo. El local, en el barrio Centro, siempre está lleno de gente que charla mientras saborea el helado, y la rapidez del servicio lo hace ideal para una parada después del trabajo. Lo que lo coloca en el primer lugar es la consistencia del sabor y la originalidad que ninguno de los demás ofrece.
#2 Helados Regios En la zona de la Plaza del Sol, Helados Regios destaca por su variedad de sabores tradicionales como el de cajeta y el de guayaba, ambos a $48 la porción. La atención es amable y el ambiente familiar atrae a familias los fines de semana. Un cliente comentó que el helado de cajeta tiene “un dulzor que recuerda a la infancia”. Su debilidad es que el local a veces se queda sin algunos sabores populares en horas pico, pero la calidad compensa la espera.
#3 Nicoletta Ice Cream Este pequeño local italiano, ubicado en la calle Hidalgo, ofrece una experiencia más refinada. Su “Stracciatella” cuesta $62 y se distingue por la textura cremosa y los trozos crujientes de chocolate. Los visitantes elogian la presentación elegante y el servicio rápido. El único punto negativo es que el precio es un poco más alto que en los demás, pero la calidad justifica el gasto.
#4 Chamoyadas Emmanuel En el barrio El Campanario, Chamoyadas Emmanuel combina helado con chamoy y frutas tropicales. La “Chamoyada de mango” a $50 es mi favorita: el mango maduro se mezcla con el chamoy picante y el helado de leche, creando un contraste único. El local abre temprano y cierra a las 9 pm, lo que lo hace perfecto para una merienda vespertina. Algunos críticos señalan que el espacio es reducido, pero la energía del lugar compensa la falta de espacio.
#5 Raspas y Chamoyadas "La viña de Jezreel" Situado en Gral. Rodríguez, este puesto es conocido por sus raspados y chamoyadas. La “Raspadura de limón con chile” cuesta $45 y ofrece una explosión cítrica con el toque justo de picante. El ambiente es sencillo y el servicio es rápido, ideal para pasar por ahí en una caminata. Su punto débil es que el menú es limitado, pero la calidad del producto lo mantiene en la lista.
Si solo puedes probar uno, el helado de Rosa Negra Aztlán es la elección segura: combina sabor, tradición y creatividad en cada cucharada.






