Volver a Mariscos en Merida
A large pan of seafood paella with shrimp and musselsDestacado

Un día en La Pigua: mariscos que cuentan historias en Mérida

Descubre cómo La Pigua transforma una tarde cualquiera en una experiencia sensorial de mariscos frescos y ambiente auténtico.

A las siete de la tarde, el sonido de las campanas de la calle se mezcla con el chisporroteo de los carbones en La Pigua. La brisa del Paseo de Montejo lleva aromas de camarón al ajillo y coco tostado, mientras la gente se aglomera alrededor de mesas de madera. Un grupo de locales, una pareja de turistas y el camarero que siempre sonríe forman una escena cotidiana que se vuelve extraordinaria cuando el primer plato llega a la mesa.

El plato estrella, el cangrejo azul al vapor, llega en una bandeja que refleja la luz del interior. La carne se desprende con facilidad, jugosa y ligeramente dulce, acompañada de una salsa de mantequilla de ajo y un toque de chile de árbol que le da calidez sin opacar el sabor del mar. Un cliente escribe: “El cangrejo azul al vapor es como el océano en un bocado, fresco y con la perfección del punto”. Otro comenta: “Me encantó el pulpo a la parrilla, quedó tierno y ahumado, una verdadera delicia”. La tercera voz, más casual, dice: “El pastel de coco es el cierre perfecto, dulce pero no empalagoso”. Cada comentario revela una faceta del lugar: la calidad del producto, la atención al detalle y la calidez del servicio.

Detrás del mostrador, la historia de La Pigua se remonta a una familia de pescadores que decidió abrir su propio espacio en Av. Cupules 505 A. Con una visión de ofrecer mariscos directamente del puerto a la mesa, el negocio ha mantenido una carta simple pero cuidada. Los precios son accesibles; el cangrejo azul cuesta $120, el camarón al ajillo $95 y el pastel de coco $55. La gente vuelve por la constancia: “Vengo cada viernes porque el ambiente es relajado y la comida nunca decepciona”. Los viernes, el local se llena de música de trova y el sonido de las olas.

El interior de La Pigua combina paredes con mesas de madera rústica. La barra de mariscos muestra una variedad de camarones, ostiones y pescados recién llegados del día. El valet parking es un detalle que muchos aprecian cuando llegan bajo la lluvia tropical. En la zona de los comensales, el murmullo de conversaciones se mezcla con el crujido de los cubiertos, creando una atmósfera que invita a quedarse más tiempo.

Al cerrar, alrededor de las diez, la luz del interior se funde con la oscuridad exterior. El último cliente termina su pastel de coco mientras una canción de bolero suena de fondo. Salgo del restaurante con el sabor del mar aún en la boca y la sensación de haber sido parte de una comunidad que celebra la frescura y la tradición. La próxima vez que pase por Av. Cupules, sabré que La Pigua no es solo un restaurante, es un punto de encuentro donde cada plato narra una historia.

Lugares Destacados

storefront

Lugares Destacados

La Pigua

star4.6

Camarones, cangrejos y pulpos a las brasas y servidos con vinos internacionales en un entorno elegante.

Artículos Recomendados

También en Merida

Misma categoría en otras ciudades