Cuando el reloj marca las diez y la brisa del río Tuxpan acaricia las aceras, las luces de los bares se mezclan con el murmullo de los autos que regresan a casa. En la calle principal, la mayoría de los locales ya han apagado sus letreros, pero algunos rincones todavía conservan una luz tenue que invita a los noctámbulos a buscar algo de comida antes de perder la última energía del día.
A pocos metros del centro, agasutaco sigue con su puesto de tacos hasta las cinco de la tarde, y aunque cierra antes que la mayoría de los bares, muchos llegan allí justo antes de que la noche se haga completa. Los tacos de carne, preparados con tortillas hechas a mano, se sirven con una salsa que deja una sensación dulce‑ácida. Un cliente comentó que el sabor de los tacos “es como un abrazo caliente después de una larga jornada”. La ubicación en la carretera Toluca‑Morelia lo hace fácil de encontrar para quien viene de los bares cercanos.
Más al norte, el Restaurante El Tasajo abre sus puertas a las diez de la mañana y cierra a las siete de la tarde. Si bien no es un local de madrugada, la opción de tasajo a la parrilla lo convierte en el último punto de parada antes de que los locales cierren. El tasajo, jugoso y bien sazonado, se sirve con una guarnición de chilaquiles que muchos describen como “un final perfecto para la tarde”. El lugar también ofrece música en vivo durante los fines de semana, creando una atmósfera animada que atrae a familias y grupos de amigos.
En el corazón del centro, Mariscos Gradilla mantiene su barra de mariscos abierta de medio día a siete de la noche. El mostrador exhibe mariscos frescos, como camarones, ostiones y pulpo. El ceviche, preparado al momento, tiene un toque cítrico que corta la grasa del marisco y deja una sensación refrescante. Un comensal señaló que el “sabor del mar se siente en cada bocado”. La cercanía con la plaza principal hace que sea una parada fácil después de una noche de copas.
La realidad es que ninguno de los tres locales permanece abierto hasta la madrugada; la ciudad cierra sus puertas gastronómicas alrededor de las siete. Por eso, la mejor estrategia es planear la cena temprano, antes de que el reloj avance demasiado. Si la hambre persiste después de la medianoche, lo más seguro es volver al hotel o buscar algún puesto callejero que aún ofrezca tacos rápidos, aunque esos no están en nuestra lista de destacados.



