Chiapa de Corzo no es solo una joya arqueológica, también es un crisol de sabores que combina la tradición chiapaneca con influencias italianas y mediterráneas. Aquí cada esquina tiene una historia culinaria y cada plato refleja la calidez de su gente. Desde el bullicio del mercado central hasta los tranquilos patios de los restaurantes familiares, la ciudad ofrece opciones para cualquier antojo y bolsillo.
D'Avellino abre sus puertas en la Calz. Victorico Grajales 1157, en el barrio Covadonga, y funciona de 1 p.m. a 11 p.m. todos los días. Con un precio $$, su menú incluye una pasta de cuatro quesos que se derrite en la boca y camarones al ajillo que recuerdan al mar. Los comensales destacan el ambiente acogedor y la carta accesible. Un plato principal ronda los $150 MXN, una cifra razonable si se compara con la tlayuda de La Chiapaneca que cuesta cerca de $80 MXN.
La Chiapaneca, ubicada en Primero de Mayo S/N, Covadonga, sirve de 8:30 a 22:30 y su rango de precios va de $1 a $100. La especialidad local es la tlayuda con carne asada, frijoles y queso, acompañada de pozol para los que buscan algo más ligero. El patio vibra con música de marimba y la gente suele hacer fila los fines de semana, pero la espera vale la pena por la autenticidad del sabor. Los precios son amigables, ideal para una comida sin prisa.
Pizza y Pasta Chiapa de Corzo se encuentra en Francisco I. Madero 471, San Jacinto, y abre de 1 p.m. a 11 p.m. todos los días. Su carta, con precios entre $1 y $100, ofrece una lasaña al pesto que combina albahaca fresca y queso fundido, y una sangría de pera que refresca después de una tarde calurosa. La terraza al aire libre permite disfrutar del cielo chiapaneco mientras se prueba la pizza de masa crujiente. Los clientes mencionan que la relación calidad‑precio supera a muchos locales de la zona.
Abarrotes, Desayunos y Comidas "La Morena" está en el Callejón Guadalupano, Cahuaré, y atiende de lunes a martes de 8 a.m. a 5 p.m. Con precios de $1 a $100, es el sitio perfecto para un desayuno rápido. La mojarra frita, servida con tortillas recién hechas y salsa verde, es la estrella de la mañana. El dueño, siempre amable, recomienda probar la mojarra con una guarnición de frijoles. El ambiente informal y la rapidez del servicio la convierten en una parada obligada para locales y viajeros.
Una ruta de un día puede comenzar con la mojarra en La Morena, caminando unos minutos hasta la Plaza de la Constitución. Después, un paseo por la calle principal lleva a La Chiapaneca para una tlayuda abundante. Por la tarde, la terraza de Pizza y Pasta invita a una cerveza y una porción de lasaña mientras el sol se pone. Finalmente, la cena en D'Avellino cierra el día con una pasta de cuatro quesos y camarones, a pocos pasos del hotel o del hostal del centro. Con paradas de autobús cerca de cada punto, moverse es sencillo y cada comida se siente como una visita a la casa de un amigo.



