En Veracruz, una comida barata suele rondar entre 30 y 80 pesos, suficiente para un plato fuerte y una bebida. Con esa cifra puedes probar tacos, tortas o incluso sushi sin sentir que pagas de más. La ciudad ofrece opciones que combinan sabor y precio, y aquí te dejo mis tres favoritas.

Sazón Poblano, ubicada en el corazón del centro histórico, sirve tacos de cochinita pibil a $45 y una torta de milanesa por $55. Las porciones son amplias; los tacos vienen con tres piezas y la torta incluye una generosa capa de carne. Los locales aprecian la rapidez del servicio y el sabor auténtico que recuerda a la cocina tradicional poblana, pero a precios de calle.

Mamá Gallina, una fonda familiar en la zona de la Plaza de la Constitución, destaca por sus desayunos. El plato de chilaquiles verdes cuesta $40 y viene con huevo, crema y queso, suficiente para empezar el día con energía. También ofrecen una sopa de mariscos por $65, con porciones que llenan sin ser exageradas. Los clientes comentan que el ambiente es sencillo y el personal amable, lo que hace que la experiencia sea cómoda y económica.
Yitakyo Sushi Veracruz, sorprende al ofrecer sushi a precios de mercado local. Un rollo de atún y aguacate está a $70, y el combo de ocho piezas de sushi más sopa miso cuesta $85, una oferta que supera a la mayoría de los locales de comida japonesa en la ciudad. La frescura del pescado y la atención al detalle se aprecian, todo dentro del rango de 1‑100 pesos.
Si tuviera que elegir la mejor relación calidad‑precio, sería la torta de milanesa de Mamá Gallina. Por $55 obtienes una porción abundante, carne crujiente, pan recién horneado y acompañamientos que satisfacen sin necesidad de extras. Es el plato que me hace volver cada mañana, y demuestra que comer bien en Veracruz no tiene que costar una fortuna.



