Zinacantán tiene una escena gastronómica que combina tradición y creatividad. Aquí los sabores de la selva se mezclan con influencias de la cocina urbana, y cada esquina ofrece algo que vale la pena probar. No es solo comer, es sentir la vida del pueblo mientras te detienes en puestos, cafés y bares que se han ganado la confianza de los locales.
Para un desayuno sin complicaciones, me dirijo a Restaurante Las Hermanas en la autopista Tuxtla‑San Cristóbal km 30+600. Abren de 7 am a 5 pm de lunes a sábado y la fila suele ser corta, lo que permite entrar sin esperas. Su quesadilla de pollo con salsa de tomatillo cuesta alrededor de $15 y la sopa de pollo con verduras está a $12. El precio es accesible y la calidad se siente en cada bocado; los locales dicen que es el mejor lugar para arrancar el día sin gastar mucho.
A media mañana, el ZAT CAFÉ en Calz. Juárez se vuelve mi parada favorita. Abren de 9 am a 8 pm todos los días excepto domingo. El ambiente es familiar y el aroma de las crepes recién hechas llena el aire. Recomiendo la crepe de asada con queso, que ronda los $20, y la quesadilla de huitlacoche que está a $18. Los clientes resaltan la atención del personal y el precio justo, lo que lo convierte en un sitio ideal para un almuerzo ligero antes de seguir explorando.
Por la tarde, me gusta visitar el Taller Artesanal Casa de Toña en C. Niño Perdido 10. Aunque es una tienda de textiles, el taller ofrece degustaciones de tortillas hechas a mano en su pequeño comedor. Las tortillas son gruesas, con un sabor a maíz que recuerda a las cocinas de campo. El costo de la degustación es de $10 por pieza y el personal comparte la historia de cada proceso de elaboración, lo que añade valor cultural a la comida.
Cuando el sol se pone, el Bar Garden Zinacantán en Primera Avenida Isabel la Católica 6 se llena de gente que busca relajarse. El bar abre de 10 am a 10 pm todos los días y su terraza da vista a la plaza central. Los precios de los cócteles están entre $30 y $45; el mezcal con rodaja de naranja es una opción popular. Además, sirven botanas como papas con chile y guacamole, perfectas para acompañar la charla con amigos.
Si tienes solo un día, empieza con el desayuno en Las Hermanas, camina unos diez minutos por la autopista hasta la zona comercial y llega al ZAT CAFÉ para un almuerzo rápido. Después, cruza la calle hacia Casa de Toña, donde puedes comprar un recuerdo y probar sus tortillas. Termina la jornada en el Bar Garden, a solo dos cuadras del centro, donde el ambiente nocturno te dejará con una buena sensación de la vida local. Con estas paradas, sabrás por qué la comida en Zinacantán es tan auténtica y variada.
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