Cuando el reloj marca las diez de la noche en San Pedro Pochutla, la avenida principal se vuelve animada con la actividad de los bares que aún no han cerrado. El ambiente se siente con la brisa del Pacífico. Los taxis siguen circulando y los vendedores de tacos siguen sirviendo, mientras los locales buscan un lugar donde seguir la conversación hasta la madrugada.
Xhuba es el único punto que parece no cerrar cuando el resto se apaga. La barra permanece iluminada y el personal sigue sirviendo comida y bebidas. Los clientes son una mezcla de estudiantes, viajeros y trabajadores de la zona que buscan una comida rápida pero sabrosa después de una noche de fiesta. El ambiente es ruidoso, con risas y música que se escapan del interior. No hay un horario exacto publicado, pero la gente sigue llegando hasta pasada la una de la mañana, lo que la convierte en la opción preferida para el antojo nocturno.
Orégano cocina tradicional, aunque cierra a las cuatro de la tarde, sigue siendo parte del recorrido gastronómico de la ciudad. Su comida es recordada por quienes la probaron antes de la noche. El local está ubicado en México 175 y su atmósfera familiar atrae a familias y a turistas que llegan temprano. A pesar de que no sirve después del atardecer, su reputación por la comida oaxaqueña auténtica lo mantiene en la lista de lugares que la gente menciona cuando habla de la gastronomía local.
Splendid Restaurant ofrece comida en un entorno más elegante, aunque sus puertas se cierran a las seis de la tarde. El restaurante se encuentra en la calle Guerrero, en el centro de la ciudad, y su plato principal es descrito como reconfortante por muchos. El servicio es atento y el local suele estar lleno durante el almuerzo, pero al anochecer el salón se vacía y las luces se apagan. Para quienes buscan una cena temprana antes de la noche, es una parada obligada, aunque no forma parte del circuito nocturno.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, Xhuba sigue siendo la apuesta más segura. Aunque no hay un horario oficial que indique que abre hasta las tres de la mañana, la costumbre de la gente y la presencia constante de clientes indican que es el refugio de emergencia para cualquier antojo después de la medianoche. El ambiente que no se detiene hace que la espera por el amanecer sea más llevadera. En San Pedro Pochutla, cuando la ciudad parece dormir, Xhuba mantiene la llama encendida para los que no quieren terminar la noche sin comer.


