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Exterior de Restaurante Casa Colibrí en Plaza Principal, mostrando su fachada iluminada y la terraza con botellas de mezcal bajo la luz nocturnaNocturnos

Comida nocturna en Malinalco: dónde saciar el hambre después de la medianoche — Junio 2026

Después de que el reloj marca las diez, Malinalco sigue ofreciendo sabores que mantienen la fiesta viva.

Cuando el reloj avanza más allá de las diez, las calles empedradas de Malinalco se llenan de luces tenues y el eco de conversaciones que se alargan. La Plaza Principal sigue iluminada, los vendedores de tacos nocturnos despliegan sus mesas y el aroma a chile y mezcal se mezcla con el fresco aire de la sierra. Los bares de la zona mantienen sus puertas abiertas y el murmullo de la gente que busca seguir comiendo se vuelve constante.

Restaurante Casa Colibrí cierra sus puertas a las diez de la noche los viernes y sábados, pero hasta ese momento el lugar vibra con una energía que invita a quedarse. La terraza, conocida por su vista al centro histórico, se llena de grupos que comparten una botella de mezcal mientras prueban los tacos de jabalí salvaje o la tlayuda con salsa de aguacate. Los platos de mixiote y chilaquiles aparecen en la mesa antes de que el reloj marque el cierre, y el sonido de las risas se mezcla con el crujido de las tortillas recién hechas.

La Casa de Valentina solo abre los miércoles, de dos a ocho y media de la tarde, pero su ambiente nocturno se siente como una extensión del día. Las paredes decoradas con pinturas y los pequeños detalles de metal crean un espacio íntimo donde los comensales pueden disfrutar de tapas de jamón serrano y figos acompañados de una copa de vino. El cierre a las ocho y media obliga a los visitantes a buscar otro refugio para seguir la noche, pero la calidad de los platos deja una impresión duradera.

Buenviaje Cocina & Amigos es el único de los tres que extiende su horario hasta las once de la noche, pero solo los sábados. Situado frente al Museo Universitario, su patio al aire libre se llena de gente que busca una cerveza artesanal y un bocado rápido. El ceviche de camarón y el banh mi vietnamita aparecen como opciones perfectas para saciar el apetito después de una noche de bares. La gente se reúne alrededor de mesas largas, el sonido de la música ligera se mezcla con el clink de los vasos y el ambiente se mantiene animado hasta el último pedido.

Si la madrugada avanza y los locales ya han apagado sus luces, el recuerdo de la última parada queda en Buenviaje, que es el que más se acerca a una cena de madrugada. Después de las once, la ciudad se vuelve más silenciosa y los viajeros deben planear con anticipación o buscar un puesto callejero. Sin embargo, para una noche que no termina a las diez, estos tres lugares forman la columna vertebral de la escena nocturna de Malinalco.

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