Cuando el reloj marca las diez en Huasca de Ocampo, las luces de la plaza central se vuelven más tenues y el sonido de la música de los bares se mezcla con el murmullo de los viajeros que aún deambulan por la calle Hidalgo. Las fachadas de piedra reflejan la luz de los faroles y el aroma de la comida callejera se cuela entre los callejones. Algunas puertas siguen abiertas, otras ya han dejado pasar la última ronda de clientes, pero la atmósfera nocturna invita a buscar un bocado antes de que la madrugada se haga presente.
El único lugar que realmente se queda hasta la madrugada es el Restaurante Bar Karaoke Los Prismas. De jueves a miércoles abre de 2 p.m. a 11 p.m., y los viernes y sábados extiende su horario hasta la 1 a.m. Los clientes llegan con micrófonos en mano, mientras en la barra se sirven crepas rellenas de fruta y papas a la francesa crujientes. Los visitantes hablan de un ambiente "mágico" y de la carta que combina platos ligeros con bebidas refrescantes. La música de fondo y el ruido de la gente cantando crean una energía que se siente como una fiesta improvisada bajo las luces de neón.
A la vuelta de la esquina, La Casa de la Tía mantiene su puerta abierta hasta las ocho de la noche de lunes a sábado y hasta las siete los domingos. Es el sitio donde la gente se reúne antes de que la ciudad se apague. El menú incluye tlacoyos de masa suave, pipián de pollo y panque con miel, platos que se sirven en platos de barro que huelen a café de olla. La ubicación, justo al lado de la gasolinera del centro, permite que los viajeros que llegan en coche se detengan rápidamente, pidan una ración de truchas y sigan su camino antes de que la noche se haga más profunda.
Casa Colibrí, con su decoración inspirada en el ave que da nombre al restaurante, cierra sus puertas a las seis de la tarde, de viernes a domingo. A pesar de su horario limitado, el lugar se vuelve un punto de referencia para quienes quieren cenar temprano. La cochinita pibil se sirve con una salsa de naranja agria que destaca entre los platos, y el horno de leña hornea baguettes crujientes que acompañan la mesa. Los visitantes comentan que el ambiente es tranquilo y que la música suave de fondo permite conversar sin levantar la voz. Si llegas después de las ocho, tendrás que buscar otra opción.
Si la madrugada avanza y el estómago sigue rugiendo, el "emergency" de 3 a.m. es sin duda Los Prismas. Su barra sigue sirviendo tacos de carne asada y una ronda de cervezas bien frías mientras la gente del bar cercano se dirige a la salida. Es el último refugio para los que no quieren perder la noche en la carretera y prefieren un último bocado antes de regresar al hotel. En Huasca de Ocampo, la combinación de un karaoke que nunca duerme y los sabores de la cocina local hacen que la noche tenga sabor a fiesta.



