Comala tiene una escena gastronómica que combina la tradición del campo con toques urbanos. Aquí la comida no es solo un plato, es una conversación con la gente del pueblo, con sabores que se sienten en cada esquina del centro histórico.
Don Comalón, en Venustiano Carranza s/n, Centro, es mi primera parada del día. El local tiene una terraza con música en vivo que atrae a familias y grupos de amigos. Recomiendo probar las sopas de tortilla con un toque de chile de árbol y, si el ánimo lo permite, los pequeños sopitos de camarón. Los precios están en la zona $$, lo que lo coloca a medio camino entre la comida callejera y una cena más cuidada. En los viernes suele haber una fila de veinte personas, pero la espera vale la pena por la energía del lugar.
A pocos pasos, en Degollado 77‑A, Centro, está Hixa, un refugio tranquilo para los amantes del desayuno. El menú incluye chilaquiles verdes con queso fresco y jugos recién exprimidos, todo por menos de MX$100. No dejes pasar el café de la casa, preparado con una prensa francesa que realza su aroma. El espacio es pet‑friendly y suele haber pocos clientes a primera hora, lo que permite sentarse sin prisas.
Si buscas una experiencia más rústica, El Jacal de San Antonio, ubicado en km 16.5 carretera hacia la Hacienda de San Antonio, ofrece platos de lechón y conejo europeo que recuerdan las fiestas del campo. Los precios también son $$ y la porción de lechón al horno se reparte en platos generosos que alimentan a dos o tres personas. El ambiente está rodeado de jardines y vistas a las montañas, ideal para una comida al aire libre después de una caminata.
Para los que anhelan mariscos y una buena michelada, Mariscos y Micheladas Los Tocayos, en Corregidora 200, Cuauhtémoc, es la opción. Abren de 10 AM a 7 PM todos los días, salvo martes, y los lunes están 24 horas, perfecto para una cena tardía. El aguachile de camarón y la michelada de la casa son los platos estrella; ambos rondan los MX$150, lo que los coloca en la franja MX$100‑200. El patio exterior tiene mesas bajo luces colgantes y el servicio es rápido, aunque los fines de semana el local se llena rápidamente.
Una ruta de un día podría iniciar con un café y chilaquiles en Hixa, seguir con un almuerzo de lechón en El Jacal, pasar la tarde con una michelada en Los Tocayos y cerrar con música en vivo y sopitos en Don Comalón. Todas están a menos de diez minutos en coche o a una corta caminata del centro, y la parada de autobús principal está justo frente a Don Comalón, lo que facilita el regreso al hotel o a la casa.
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